Hola Lucía, qué buena idea aprovechar esas guayabas. Es una fruta con un aroma increíble y queda espectacular para acompañar quesos como queso fresco, brie o queso de cabra, especialmente en una reunión al aire libre.
Para lograr una mermelada equilibrada y no empalagosa, la proporción ideal es utilizar entre 350 y 400 gramos de azúcar por cada kilogramo de pulpa limpia de guayaba, además del jugo de medio limón. La guayaba tiene suficiente pectina natural, por lo que espesa muy bien sin necesidad de exceso de azúcar.
El truco principal con las semillas es cocinarlas primero antes de colar. Lava las guayabas, retira los extremos y córtalas en cuartos. Colócalas en una olla con media taza de agua y cocínalas tapadas a fuego medio durante unos diez minutos hasta que estén bien tiernas. Luego pásalas por la licuadora en velocidad muy baja o con pulsos cortos; no licúes a máxima potencia para evitar romper las semillas. Pasa ese puré caliente por un colador metálico de malla fina, presionando con el dorso de un cucharón o una espátula de silicona. Saldrá toda la pulpa suave y las semillas quedarán atrapadas sin esfuerzo.
Respecto a la cocción, aunque puedes usar la multicocina en modo saltear o cocción lenta, la cazuela tradicional de fondo grueso te permite controlar mucho mejor la evaporación y evitar que se pegue. Vierte la pulpa colada en la cazuela, añade el azúcar y el jugo de limón, y cocina a fuego medio-bajo entre 25 y 35 minutos, removiendo continuamente con cuchara de madera.
Para comprobar el punto exacto sin sobrecocinarla, coloca una cucharadita de mermelada en un plato frío que hayas tenido en el congelador; al empujarla con el dedo debe arrugarse ligeramente. Déjala enfriar y verás qué textura tan sedosa y qué sabor tan fresco consigues para tu parrillada.