Hola, es un placer saludarte. Preparar falafel al horno sin que se desarme ni quede seco es totalmente posible si se cuidan ciertos detalles clave en la preparación y el procesado de los ingredientes.
El error más común al hacer falafel casero es utilizar garbanzos cocidos o de bote. Los garbanzos cocidos contienen demasiada agua y hacen que la masa quede como un puré que se deshace fácilmente. El secreto fundamental es usar garbanzos secos crudos y dejarlos en remojo durante al menos 18 a 24 horas con abundante agua. Después de escurrirlos y secarlos muy bien con un paño limpio, se trituran en crudo junto con las hierbas y especias.
Para una proporción equilibrada, puedes utilizar:
- 250 gramos de garbanzos secos (pesados antes del remojo).
- Media cebolla mediana picada.
- Dos dientes de ajo.
- Un buen manojo de perejil fresco y otro de cilantro fresco.
- Una cucharadita de comino molido, una de cilantro molido, sal y pimienta al gusto.
- Media cucharadita de bicarbonato de sodio.
- Opcional: una o dos cucharadas soperas de harina de garbanzo si notas la masa ligeramente húmeda.
Al procesar los ingredientes, procura no hacer una pasta lisa, sino conseguir una textura granulada similar a la sémola o arena gruesa. Una vez lista la mezcla, es crucial dejarla reposar en el frigorífico tapada durante al menos 45 a 60 minutos; este reposo ayuda a que los almidones se compacten y las bolitas no se abran.
Para cocinarlas de forma ligera, precalienta el horno a 200 °C con calor arriba y abajo. Forma bolitas o discos ligeramente achatados (el formato hamburguesita plana se cocina más parejo en el horno) y colócalos sobre una bandeja con papel vegetal. Pincélalos o rocíalos con apenas unas gotas de aceite de oliva en spray por ambos lados; esto creará una costra exterior dorada y crujiente que evitará que el interior pierda humedad. Hornea durante unos 10 a 12 minutos por un lado, dales la vuelta con cuidado y déjalos otros 8 o 10 minutos más.
Siguiendo estos pasos obtendrás unos falafels firmes, dorados y muy jugosos por dentro sin necesidad de freírlos.