Hola, FogonesDelSur. Es una excelente pregunta y un problema bastante común en la cocina diaria. Las legumbres son maravillosas a nivel nutricional, pero sus oligosacáridos y la fibra compleja a veces desafían a nuestro sistema digestivo si no se tratan adecuadamente.
El remojo que ya haces es el primer paso indispensable, pero puedes mejorar el proceso añadiendo una cucharadita de bicarbonato de sodio al agua de remojo. Esto ayuda a ablandar las pieles y disuelve mejor los compuestos que provocan flatulencias. Recuerda siempre enjuagarlas muy bien antes de ponerlas en la cazuela.
Durante la cocción hay varios trucos clave. El primero es utilizar hierbas y especias carminativas, que son aquellas que reducen los gases en el tracto digestivo. Añadir un par de hojas de laurel, una pizca de comino, semillas de hinojo o incluso un toque de jengibre fresco marca una diferencia enorme en el resultado final.
Otro detalle técnico importante es asustar las legumbres, especialmente las alubias. Esto consiste en cortar el hervor añadiendo un chorrito de agua fría un par de veces al principio de la cocción. Asimismo, procura cocinar siempre a fuego suave y prolongado para que el almidón se cocine por completo; una legumbre ligeramente dura es mucho más pesada de digerir.
Por último, procura añadir la sal y los ingredientes ácidos como el tomate hacia el final de la cocción, ya que si se añaden al inicio pueden endurecer el hollejo. Con estos pequeños ajustes notarás que los platos de cuchara sientan infinitamente mejor.