Jordi78, mi niño, ¡qué casualidad! Lo de las abuelas es que eran sabias, sabias... y lo de los gases, ¡ay, los gases! Parece que ahora las legumbres vienen con más aire incorporado, jajaja.
Mira, yo para que no me monten una fiesta de globos en la tripa, hago lo siguiente: lo primero, dejarlas en remojo un día entero, y le cambio el agua varias veces. ¡Que no se te olvide! Y luego, al cocinarlas, la primera agua de cocción, esa se tira. ¡Fuera! Se escurre bien y se pone agua limpia para terminar de cocer. Dicen que así se van las cosas que dan guerra.
Y otro truquillo, que este es de cosecha propia y me va genial: un trocito de alga kombu en la cocción. Parece de chino, pero funciona. Y también un poco de comino, que es mano de santo para la digestión. ¡Verás que ya no hueles a gasolinera después de comer! ;) Mucha suerte, que esto de las legumbres es un arte.