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Suelo cocinar a diario para la cena y casi siempre busco platos sencillos y económicos. El puré de patatas es una guarnición tradicional que preparo a menudo para acompañar carne o aprobechar patatas que tengo en la despensa, pero nunca termina de quedarme como me gustaría.

A veces me queda con una textura algo gomosa o demasiado líquida si me paso con la leche, y otras veces se queda con grumos. Utilizo las patatas normales del supermercado, mantequilla y leche entera. ¿Cuál es el método o la proporción adecuada para lograr un puré de patatas perfecto y suave sin complicarse demasiado?
por en Recetas y preparación

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Hola Alberto. Es una excelente pregunta y un problema muy habitual en la cocina del día a día.

El motivo principal por el que el puré queda gomoso suele ser el uso de batidoras eléctricas o procesadores de alimentos. Estos aparatos rompen las células del almidón de la patata a gran velocidad, transformándolo en una pasta elástica y densa. Para evitarlo por completo, el método tradicional es usar un pasapurés clásico o un pisapatatas manual.

Para que te quede suave, sin grumos y en su punto justo de textura, te recomiendo seguir estos pasos y proporciones básicas:

1. Proporciones estándar: Para 1 kilo de patatas, utiliza entre 70 y 100 gramos de mantequilla y entre 150 y 200 mililitros de leche entera caliente. La cantidad exacta de leche dependerá de lo espesa que te guste la textura final.

2. Cocción adecuada: Cuece las patatas con piel bien lavada o en trozos de tamaño similar empezando siempre con agua fría y una buena cucharada de sal. Estarán listas cuando al pincharlas con un cuchillo fino o tenedor, este entre y salga sin ninguna resistencia.

3. Secado del exceso de agua: Una vez escurridas las patatas, déjalas un minuto en la olla caliente vacía a fuego muy bajo para que se evapore la humedad superficial. Este paso marca una gran diferencia en la cremosidad.

4. Integración de ingredientes: Pasa las patatas calientes por el pasapurés. Añade primero la mantequilla cortada en cubos fríos o a temperatura ambiente y remueve suavemente con una cuchara o espátula hasta que se funda. Después, incorpora la leche caliente poco a poco en un par de tandas mientras mezclas, deteniéndote cuando alcances la textura cremosa que buscas.

5. Toque final: Corrige de sal y, si te gusta, añade una pizca de pimienta blanca o nuez moscada recién rallada.

Siguiendo estos pasos no tendrás que preocuparte por la textura gomosa ni por los grumos. Espero que te sirva de ayuda para tus próximas cenas.
por anastasia-visotskaya (260 puntos)
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