Hola, Mercedes. Es una situación bastante común en la cocina, pero no te preocupes porque hay varias alternativas excelentes que probablemente tengas a mano y que darán un resultado estupendo sin desvirtuar el sabor tradicional.
La primera y más sencilla opción es utilizar el agua de la propia cocción de las patatas. Al haber hervido en ella, contiene gran parte del almidón suelto, lo que ayuda a emulsionar el puré y dejarlo sedoso sin añadir sabores extraños. Te sugiero reservarte una taza antes de escurrirlas e ir añadiéndola poco a poco y bien caliente, mientras bates con las varillas o el pasapurés junto con la mantequilla.
Otra alternativa muy buena si buscas cremosidad es el caldo de verduras o de pollo suave. Aporta un toque de humedad perfecto y un fondo de sabor muy agradable que combina de maravilla con la patata.
Si tienes por la nevera nata para cocinar, queso crema suave o incluso un yogur natural no azucarado, también puedes utilizarlos. En el caso de la nata o el queso crema, obtendrás una textura incluso más rica y untuosa que con la leche. Solo asegúrate de atemperarlo un poco antes de integrarlo.
Por último, si no tienes nada de lo anterior, puedes compensar añadiendo una cantidad un poco más generosa de mantequilla o un buen chorrito de aceite de oliva virgen extra, combinado con un poco de agua caliente. La clave en todos los casos es verter el líquido de forma gradual para controlar el punto exacto de consistencia que más te guste.
Espero que te sirva de ayuda y que disfrutes de la cena.