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He comprado varios mangos que estaban de oferta en el supermercado para organizar los postres y las meriendas de la semana. Al pelarlos con el cuchillo, he notado que siempre se desperdicia una parte de la pulpa que queda pegada a la corteza, por lo que me gustaría saber si es posible aprovechar la pieza entera.

Buscando información he encontrado opiniones contradictorias. Algunos afirman que la piel concentra mucha fibra y vitaminas, mientras que otros señalan que resulta demasiado dura, amarga y difícil de digerir, o que incluso puede provocar molestias estomacales e irritación.

Me gustaría conocer la experiencia de quienes consuman esta fruta habitualmente para saber si basta con lavarla bien o si es imprescindible retirarla por motivos de salud y sabor.
por en Productos e ingredientes

4 Respuestas

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Mejor respuesta
Hola, Clara. Es una excelente pregunta y un dilema muy habitual cuando se busca aprovechar al máximo los ingredientes en la cocina.

Desde el punto de vista estrictamente botánico y nutricional, la piel del mango es comestible y contiene una concentración apreciable de fibra, vitaminas A, C y E, y compuestos antioxidantes como la mangiferina. No obstante, en la práctica culinaria y por motivos de salud, no suele recomendarse su consumo directo por varias razones que te detallo a continuación.

En primer lugar está la presencia de urushiol, un compuesto orgánico aceitoso presente en las plantas de la familia Anacardiaceae, a la que pertenece el mango (y también la hiedra venenosa). En personas sensibles o con predisposición alérgica, el contacto o la ingesta de la piel puede provocar dermatitis de contacto, irritación en los labios, inflamación en la boca o molestias gástricas.

En segundo lugar influyen la textura y el sabor. La piel suele ser dura, cerosa, fibrosa y con un regusto notablemente amargo y astringente debido a los taninos, lo que arruina la experiencia de sabor dulce y suave de la pulpa.

Por último, al ser una fruta que suele tratarse durante el cultivo y transporte, la piel puede acumular restos de pesticidas y ceras protectoras difíciles de eliminar por completo solo con agua.

Para no desperdiciar esa pulpa que queda adherida a la corteza, te recomiendo dos técnicas muy eficaces: utilizar un pelador de verduras basculante (tipo pelador de patatas) en lugar de un cuchillo grande para retirar una lámina finísima, o bien cortar los laterales del mango y deslizar la pulpa contra el borde de un vaso de cristal para separar la piel limpia y aprovechar hasta el último gramo.
por leon-bernard (56,7 mil puntos)
seleccionada por krlshn
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De pequeña recuerdo que en los veranos comíamos fruta fresca a todas horas y siempre pelábamos los mangos con cuidado en la cocina de casa.

Aunque te dé rabia tirar parte de la pulpa, la piel del mango no se suele comer porque tiene sustancias que pueden dar alergia o picor en los labios, además de ser muy dura, amarga y llevar restos de ceras o pesticidas.

Yo que organizo siempre la comida de la semana en tuppers, lo que hago es cortar los dos lados y hacer un patrón en cuadrícula con el cuchillo sin romper la piel. Luego empujas desde abajo hacia fuera y los dados salen enteros sin esfuerzo, dejando la cáscara limpísima 👍. Y los restos pegados al hueso los trituro directos para smoothies 😋.
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No conviene comer la piel por el sabor amargo y las digestiones pesadas. Para no tirar nada, raspa la pulpa pegada con una cuchara sopera para hacer puré o batidos.
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Si el mango esta muy maduro la piel se ablanda y se puede comer tranquilamente si la lavas bien, yo lo he echo varias veces cortado fino en ensaladas y no pasa nada.
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