Hola Carmen. Es un problema bastante común cuando cocinamos en grandes cantidades, pero afortunadamente tiene solución sin necesidad de desechar el guiso ni perder la textura que ya has conseguido.
La piperina, que es el compuesto responsable del picante de la pimienta negra, es soluble en grasa. Por ello, el método más rápido y eficaz para neutralizar ese exceso es incorporar elementos grasos y lácteos o vegetales, dependiendo de la base de tu curry.
Si tu receta lleva base de leche de coco, añade un tercio o media lata más, preferiblemente de la parte más densa o crema de coco. Si es un curry de estilo indio tradicional, puedes incorporar un par de cucharadas de yogur natural griego sin azúcar, nata para cocinar o una nuez generosa de mantequilla o ghee al final de la cocción. La grasa envolverá las papilas gustativas y reducirá notablemente la sensación de ardor.
Otro truco complementario muy efectivo es equilibrar los sabores. Añade una pequeña cantidad de un elemento dulce, como una cucharadita de miel o azúcar moreno, junto con unas gotas de zumo de lima o limón. La combinación de dulce y ácido distrae al paladar y suaviza el golpe de pimienta.
Si la salsa te lo permite, también puedes rallar una patata cocida o añadir más verduras neutras como calabacín o zanahoria, lo que aumentará el volumen total del guiso diluyendo la concentración de pimienta sin alterar negativamente la consistencia final antes de congelar.