Hola, Carmen. Es una situación muy frustrante, sobre todo cuando cocinas con la intención de ahorrar tiempo para los días siguientes, pero lo que te ha ocurrido tiene una explicación científica muy clara relacionada con la física del calor y la microbiología.
El factor principal es la densidad del guiso. Los platos espesos de legumbres tienen una gran inercia térmica, lo que significa que retienen el calor durante muchísimo tiempo. Cuando dejas una olla grande y espesa sobre la encimera para que se enfríe, la parte exterior puede sentirse tibia al cabo de unas horas, pero el centro del guiso permanece caliente durante mucho tiempo.
Ese tiempo prolongado dentro del rango de temperatura peligrosa (entre los 5 °C y los 60 °C) crea el entorno perfecto para la proliferación bacteriana. Las legumbres son ricas en almidones, proteínas y azúcares fermentables. Bacterias presentes de forma natural (como las bacterias del ácido láctico o esporas resistentes al calor que sobreviven a la cocción) se multiplican con rapidez y fermentan esos carbohidratos, produciendo ácidos orgánicos y gases. Por eso el guiso adquiere ese sabor agrio tan marcado de un día para otro.
Para evitar que te vuelva a ocurrir en el futuro, te recomiendo aplicar estas pautas de seguridad en la cocina:
1. Enfriamiento rápido: No dejes que el guiso se enfríe en la misma olla honda. Repártelo en recipientes poco profundos y planos para aumentar la superficie de contacto con el aire y acelerar la pérdida de calor.
2. Baño de agua fría: Si tienes prisa, puedes colocar el recipiente sobre un recipiente más grande con agua fría antes de pasarlo a la nevera.
3. Refrigeración temprana: No esperes a que esté completamente frío a temperatura ambiente. En cuanto deje de emitir vapor intenso, guárdalo en el refrigerador debidamente tapado.
4. Cucharas limpias: Evita probar la comida y volver a meter la misma cuchara en la olla, ya que las bacterias de la saliva pueden acelerar drásticamente el proceso de acidificación.
Por último, como medida de seguridad alimentaria, te aconsejo desechar ese guiso, ya que recalentarlo o hervirlo de nuevo no siempre elimina todas las toxinas que hayan podido generar las bacterias. Espero que esta información te sirva para tus próximas preparaciones.