Uf, qué rabia con la tarta de la abuela y la fruta de tu huerto. Pero no hay que tirarla, ¡ni hablar!
Mira, lo primero es raspar con mucho cuidado la parte quemada de la base. Puedes usar un rallador o un cuchillo afilado, pero con la hoja plana, no la punta. Quita solo lo negro, lo carbonizado.
Una vez que hayas quitado lo peor, si queda algún saborcillo o textura rara, puedes camuflarlo un poco. Por ejemplo, antes de servir, unta una capa fina de crema pastelera o incluso un poco de mermelada de albaricoque caliente por la parte de abajo. Así se disimula y le da un extra de sabor.
Para la próxima, si la masa del bajo es muy fina o lleva mucha azúcar, prueba a hornearla un poco antes con peso (garbanzos o arroz encima de papel de horno) y luego añades el relleno. O pon papel de aluminio por debajo del molde a media cocción.
¡Que la disfrutes! :)