A ver, FanaticaGatos, es muy sencillo. La okroshka es una sopa fría, sí, y de las que quitan el sentido en verano. Ni te lo plantees, es la cumbre de las sopas refrescantes.
Se come cuando aprieta el calor, ni más ni menos. Imagínate: un día de julio, 35 grados a la sombra, ¿qué te apetece? Pues algo fresquito. Y ahí entra la okroshka como el rey del mambo. Es ideal para refrescarse y no perder el ritmo. Lleva verduras crudas como pepino y rábano, patata y huevo cocidos, y una base ácida tipo kvas o kéfir que es lo que le da el toque. Una bomba de sabor y frescura, te lo aseguro. Hay que probarla sí o sí.