Buenas tardes, Laura. Es un plato excelente y muy tradicional, pero como bien dices, el gran riesgo del hígado de conejo es que se pase de cocción y quede terroso o seco. La clave principal es darle una cocción muy corta a fuego vivo.
Para prepararlo rápido y que quede tierno y jugoso, te recomiendo hacerlo salteado con ajo y perejil, o con un toque de vino blanco:
Primero, seca muy bien los hígados con papel de cocina. Si vienen enteros y son grandecitos, puedes cortarlos por la mitad para que se hagan de manera uniforme, retirando cualquier resto de telilla o grasa visible.
Paso a paso para la sartén:
1. Pon una sartén a fuego medio-alto con un buen chorro de aceite de oliva virgen extra. Añade un par de dientes de ajo picados o laminados.
2. Cuando el ajo empiece a dorarse ligeramente (sin quemarse), sube el fuego al máximo y añade los hígados. Es importante no amontonarlos para que se doren y no se cuezan.
3. Saltea durante apenas un minuto y medio o dos minutos por cada lado. Tienen que quedar bien sellados y dorados por fuera, pero ligeramente rosados y tiernos en el centro.
4. En el último minuto, añade perejil fresco picado, una pizca de sal, pimienta y, si te gusta, un chorrito de vino blanco o de jerez. Deja que el alcohol se evapore durante treinta segundos mientras remueves para que se forme una salsita brillante con los jugos.
5. Retira de inmediato de la sartén para que el calor residual no los seque.
Sírvelos al momento con un buen trozo de pan para mojar en la salsa. En menos de diez minutos tendrás una cena deliciosa. ¡Espero que te queden estupendos!