Hola BuenaGuisandera, te entiendo perfectamente porque yo también crecí viendo en casa cómo se lavaba el pollo bajo el grifo antes de cocinarlo. Es una costumbre muy arraigada en muchas familias.
Sin embargo, las recomendaciones de seguridad alimentaria actuales han cambiado bastante al respecto. Hoy en día los expertos aconsejan no lavar el pollo crudo. El motivo principal es que, al ponerlo bajo el chorro del agua, las salpicaduras invisibles pueden esparcir bacterias como la salmonela o el campylobacter por toda la encimera, los utensilios cercanos y tus manos.
No te preocupes por las bacterias que pueda tener el pollo, ya que el calor durante el cocinado, ya sea al horno, a la plancha o cocido, se encarga de eliminarlas por completo siempre que alcance la temperatura interna adecuada. Si te queda algún residuo o prefieres limpiarlo por tranquilidad, puedes secarlo con mucho cuidado usando papel de cocina absorbente y luego desecharlo inmediatamente. Espero que te sirva de ayuda esta explicación.