Hola. Entiendo perfectamente tu punto de vista, sobre todo si lo que buscas es practicidad en el día a día, pero te aseguro que la piedra no es ningún timo publicitario, sino una cuestión de física térmica aplicada a los utensilios de cocina.
La bandeja metálica tradicional tiene muy poca masa térmica y, en cuanto colocas la masa fría o a temperatura ambiente sobre ella, la chapa pierde temperatura al instante. El resultado suele ser una masa cocida o ligeramente húmeda en vez de horneada con golpe de calor directo. Las piedras de horno, generalmente fabricadas en cordierita o material refractario, acumulan una enorme cantidad de energía térmica y la transfieren por contacto directo a la base de la masa en los primeros segundos de cocción, evaporando la humedad de golpe y creando esa textura alveolada tan característica.
Ahora bien, respondiendo a tu duda sobre si te va a complicar la vida: sí requiere cierto protocolo de uso. No se trata solo de encender el horno; necesitas colocar la piedra en frío para evitar choques térmicos, precalentar a la máxima potencia durante unos 40 o 50 minutos y utilizar una pala para deslizar la pizza dentro del horno sin quemarte. Además, en cuanto a mantenimiento, no se debe fregar con jabón ni sumergir en agua, ya que absorbe los detergentes.
En resumen, el resultado culinario mejora de manera muy notable respecto a una bandeja estándar, pero si tu prioridad absoluta es la rapidez y no tener que almacenar ni limpiar un utensilio pesado de tres o cuatro kilos, es muy probable que termine guardada en un armario. Espero que estos detalles te ayuden a tomar la decisión en casa.