para que no se baje, lo importante es el aire que metes al principio. bate bien los huevos con el azúcar hasta que doblen el volumen y estén blancos. luego, cuando añades la harina, mezcla justo hasta que se integre, no más. si le das mucha caña con la harina, desarrollas el gluten y queda duro, como un pan. es pura química, la harina necesita su punto. ¡a cocinar con cabeza, noi!