Hostia Rafa, tronco, que te entiendo lo de la prisa, ¡quién no! Pero lo de echar la carne congelada directa a la olla hirviendo... mmm, ni de coña, tío. Tu parienta tiene más razón que un santo, puede ser chungo.
No es solo que no pierdas proteínas, que eso no se pierde, pero el riesgo de que no se cocine bien por dentro es brutal. Y eso, amigo, es un festín para las bacterias, que te puede dar un cólico de la hostia. Las abuelas siempre decían que la carne hay que tratarla con cariño, cojones. La temperatura uniforme es clave para que quede rica y sea segura.
Para comer limpio de verdad, sácala la noche antes a la nevera. O si tienes mucha prisa, al micro en descongelar, o en agua fría cambiando el agua. Eso es lo que hay que hacer para no pillar un disgusto. ¡A cuidarse, crack! :)