¡Ay, miarma! Pues mi abuela, que en paz descanse, siempre decía que las lentejas Pardinas no necesitan remojo. Eso es para otras variedades, pero las Pardinas son más apañás y se cocinan directas. Ella las ponía en agua fría, con un buen chorreón de aceite de oliva virgen extra, una cabeza de ajo entera, media cebolla y una hojita de laurel de la sierra, que le daba un 'aquel' especial. Lo del pH... bueno, ella decía que el agua de aquí es buena y ya está. Lo de las hierbas, siempre desde el principio, para que suelten todo su aroma y saborcito poco a poco, mientras se van haciendo las lentejas. Como dices, como se hacía en la lumbre, con tiempo y cariño. Y luego un buen sofrito de verduritas y su puntita de pimentón de la Vera. ¡Pa chuparse los dedos, oiga!