¡Ay, qué pereza! Mira, mi niña, que si por el precio y lo fácil, que sí, que te compro las verduras al horno. Pero luego se me quedan con la misma gracia que un lunes por la mañana: por fuera tostaditas, con pinta de que están de vicio, y por dentro, ¡hostia!, más duras que el pan de la semana pasada. ¡Ni de coña me las como así!
He probado de todo, ¿eh? Que si taparlas con papel de aluminio, que si a fuego más lento, que si trozos más pequeños... Y nada, que siempre me pasa lo mismo, que pa' tirarlas. Y con la economía que tenemos, mi arma, ¡eso es un crimen! Que no estamos pa' ir tirando comida.
¿Alguno de vosotros sabe el truquillo para que queden tiernecitas por dentro y con su colorcito bonito por fuera? ¿Hay algún secreto que se me escape, o es que las verduras de ahora vienen ya con mala leche?
¡A ver si me ayudáis, que una ya no sabe qué hacer!