A ver, tío, lo que te pasa es super común con hornos antiguos o que no calientan de manera uniforme. Es una cuestión de transferencia de calor, sabes. El exterior coge mucho calor de golpe y se dora, pero el interior tarda más en llegar a la temperatura que necesita para cocinarse.
El truco está en bajar la temperatura del horno, ponte a unos 160-170°C y alarga el tiempo de cocción. Si ves que aun así se queman por fuera, cúbrelos con papel de aluminio a mitad de cocción. Y, un truco que va genial, pon un recipiente con agua dentro del horno, el vapor ayuda a que no se sequen y se cocinen de forma más uniforme por dentro. ¡Así no malgastas nada!