Hola Manuel, comprendo perfectamente tu punto de vista. El aceite de oliva es un pilar indiscutible de nuestra gastronomía y aporta un sabor maravilloso, por lo que es totalmente comprensible dudar cuando se plantea cocinar sin él.
Desde la perspectiva de la cocina saludable, te confirmo que sí es una realidad conseguir verduras crujientes sin grasas añadidas, aunque la textura y el proceso son algo distintos. La clave principal reside en eliminar la mayor cantidad de humedad posible antes y durante el horneado.
Un método muy efectivo es cortar las verduras en bastones o láminas finas y uniformes, como calabacín, zanahoria, boniato o col rizada. Si usas verduras con alto contenido de agua, déjalas reposar unos diez minutos con un toque de sal para que suden y sécalas minuciosamente con papel absorbente.
Para que las especias se adhieran bien sin necesidad de grasa, puedes pincelar los vegetales con una pequeña cantidad de clara de huevo batida, unas gotas de zumo de limón o salsa de soja. Si además espolvoreas levadura nutricional, ajo en polvo o especias secas, se formará una costra exterior muy crujiente al cocinarlas sobre una rejilla o papel vegetal con la función de ventilador del horno.
No reemplaza la untuosidad de un buen chorro de aceite, pero como alternativa ligera y sabrosa funciona de maravilla. Te animo a probarlo con tu hija.