¡Ay, SabiaDeFogones! Eso le pasaba a mi abuela si no tenía paciencia. Ella siempre decía que el risotto es un plato que pide cariño y tiempo, no prisas.
Como se hacía antes en el pueblo, había que estar removiendo sin parar y añadiendo el caldo poco a poco, templadito, no de golpe. Y el arroz, mi abuela usaba un arroz especial, el arborio o carnaroli, que son los que sueltan el almidón para que quede cremoso, no duro. ¡Que no se te seque y siga pidiendo caldo!