Ay, Elena_97, hija, qué alegría me da leerte porque a mí también me pasaba lo mismo. Mi madre, que en paz descanse, tenía una mano con el arroz que era un primor, siempre suelto como el de la paella de los domingos. Yo probaba de todo y nada. Pero el truco, el de verdad, me lo dio mi tía Manuela, que de eso de cocina de la de verdad sabía un montón.
Hay que lavar el arroz muy bien, hasta que el agua salga clarita, clarita. Y luego, siempre, siempre, la misma cantidad de agua que de arroz, el doble de agua. Lo pones a fuego fuerte y cuando hierva, a fuego lento, lento, y no lo remuevas. ¡Eso es sagrado! Y al final, lo dejas reposar unos minutillos tapado. Ya verás qué cambio. Y de marcas, no te preocupes, una marca blanca normalita sirve perfectamente, ¡si el secreto está en la mano! :) Mucha suerte, guapa.