carmen, ya verás que con unos trucos de la abuela esto no te vuelve a pasar.
mi madre siempre decía que un buen caldo, como los de antes, tiene que ser limpio y clarito. lo primero es dorar bien los huesos antes de ponerlos en la olla. eso le da un sabor más intenso y ayuda a que no quede tan turbio. luego, muy importante, ponerlo con agua fría y llevarlo a ebullición muy despacio.
cuando empiece a hervir, verás que sale una espuma por arriba. esa es la clave. hay que quitarla toda con una espumadera, con paciencia y sin prisas, como hacía mi abuela para su cocido. si no quitas esa espuma, el caldo se te quedará turbio sí o sí. y luego, una vez que ya no salga más espuma, baja el fuego al mínimo. que solo haga un pequeño "chup-chup", muy suave, sin que rompa a hervir fuerte. así no se "revuelven" los ingredientes y los restos que puedan soltar.
y un truco final que usaba mi tía: al final, si aún lo ves un poco turbio, le puedes añadir una clara de huevo batida. la claras arrastran las impurezas y luego solo tienes que colarlo bien. no te preocupes por el sabor, no cambia nada. esto es importante para mí porque me encanta la cuchara y un buen caldo es la base de muchísimos platos tradicionales de aquí del norte.