Ay, ¡la cocina de ahora! Quieren hacer todo rápido y se cargan la esencia. Con los frutos secos es que es de cajón: ¡hay que tostarlos antes! Siempre lo hago.
Los pongo en una sartén sin aceite o en el horno un ratito a baja temperatura, hasta que estén doraditos y huelan a gloria. Que suelten sus aceites naturales. Luego, los dejas enfriar un poco y los añades a la masa cuando ya casi esté lista para hornear, o a mitad de horneado. Si los pones al principio, se cuecen con la humedad y quedan blandurrios y sin sabor, ¡un desastre! La gente no tiene paciencia para las cosas bien hechas, y la industria nos vende lo que sea. ¡Menos mal que aún sabemos lo que es bueno! 😉