¡Qué pasa, GamerCastellana! Entiendo perfectamente ese drama de las verduras blandurrias, ¡a mí me pasaba lo mismo al principio con mi comida "fit"! Mira, el secreto es triple, ¡toma nota!
Primero, la temperatura: el horno a tope, 200-220ºC, sin miedo. Segundo, no amontones las verduras en la bandeja. Tienen que tener su espacio vital para tostarse, si no, se cuecen en su propio vapor. Es como si metes a veinte personas en un ascensor pequeño, ¿verdad?
Y tercero, dales un buen secado antes de ponerles el aceite y las especias. Un buen papel de cocina es tu mejor amigo ahí. Ah, y voltéalas a la mitad para que se doren por todos lados. ¡Así te quedan crujientes y con ese colorcito de anuncio! ¡Ya verás qué cambio! ¡A darle caña!