Ostras Jaume, ¡qué arte tienes, jajajaja! Con lo de los ochenta años y los aguacates modernos... Mira, yo, que también tengo mis años, te digo que esto de la oxidación es química pura. Las polifenoloxidasas del aguacate reaccionan con el oxígeno del aire y, ¡poof!, negro al instante. A mí me pasó con unos aguacates del terreno que me trajo mi nieto y me dio un coraje que no veas.
El truco es quitar el oxígeno o bajar el pH. Yo lo que hago es poner un poquito de zumo de limón o vinagre por encima; baja el pH y ralentiza la reacción. O si no, lo envuelvo muy bien en papel film transparente, bien pegadito al aguacate, para que no le entre aire. Ponerlo en un táper hermético con el hueso también ayuda, pero lo importante es que no toque el aire, ¿sabes?
He probado de todo, y esto es lo que mejor va para la cocina de batalla diaria. Con lo rica que está una tostá de aguacate por la mañana, ¡hay que cuidarla!