¡Hola, Montserrat! Claro que sí, tu abuela lo hacía de maravilla, como se hacía antes en el pueblo, ¡eso era cocina de verdad! Mi abuela también siempre me decía que en la cocina no se tira nada, y un buen caldo es la base de todo. Ella guardaba las puntas de las cebollas, las hojas de fuera del puerro, las pieles de las zanahorias... todo lo que se suele desechar, ella lo aprovechaba. Y te aseguro que salía un caldo con una sustancia increíble, con un sabor auténtico que ahora es difícil de encontrar en los supermercados.
Es la mejor manera de aprovechar los nutrientes y darle un toque especial a tus comidas. Además, para los que intentamos comer lo más limpio posible y cuidar las macros, es perfecto porque sabes exactamente lo que lleva. Es volver a las raíces, a cómo cocinaban nuestras abuelas con lo que tenían a mano. ¡Te lo recomiendo al cien por cien! Un saludo :)