Ay, hijo, eso me pasaba a mi cuando era joven y no le echaba cuenta a las cosas de la cocina. Mi abuela, que en paz descanse, siempre decía que el bizcocho tiene su misterio. Lo primero que miraría yo es el orno, no vaya a ser que se te venga abajo la temperatura de repente y no suba bien el pobre. O la levadura, cariño, que esté buena, fresca, que a veces compramos una muy vieja y no tira.
Y lo de no abrir la puerta del orno antes de tiempo, eso es sagrado, ¡como si fuera un tesoro! Como se hacía antes en el pueblo, sin prisas y con cariño. Verás como así te sale bien, ya me contarás.