Ay, Carmen, ¡qué razón tenía tu madre! Mi abuela siempre decía que en la mesa no se tira nada, ¡y con los precios de hoy en día, más que nunca! Es lo que tiene la cocina de aprovachamiento, que se saca partido de todo. Mira, la carne asada que sobra es un tesoro.
Yo lo que hago siempre, como hacía mi tía en el pueblo, es picarla bien finita o desmenuzarla. Con eso puedes hacer unas croquetas riquísimas, de esas que gustan a todo el mundo. ¡Unas buenas croquetas caseras son lo más! O si no, un buen relleno para empanadillas, con un poco de sofrito de cebolla y pimiento. Es una cena rápida y baratita, y si usas marcas blancas para la masa, ¡más ahorro todavía! También, si te queda un trozo majo, puedes hacer un sandwichón, con pan de molde y alguna salsa, que a los niños les encanta. Como se hacía antes, que no se tiraba ni una miga.