para un shashlik perfecto, tu abuela tiene toda la razón, pero el fuego no se controla, se le persuade. imagina que es un gato arisco, si le obligas, araña. lo que quieres es una combustión completa del combustible, preferiblemente madera, para obtener un lecho de brasas incandescentes con la menor emisión de humo posible. la radiación infrarroja de esas brasas es el calor que cocina, no la llama. si hay llama, significa que hay gases sin quemar que se convertirán en carbono amorfo (hollín) y sabores desagradables para tu carne. la distribución homogénea de esas brasas es vital, no queremos puntos calientes ni fríos, porque tu shashlik no es un experimento de gradiente térmico sino una comida. es importante para mí porque cada vez que alguien quema la comida, un químico culinario muere un poco por dentro.