¡Uff, Pablo, me lo has puesto a huevo! La abuela... ¡Ay, mi abuela! Ella era la REINA de los guisos, y siempre decía que no había nada como un buen puchero... ¡Pero la conservación era clave para no tirar nada!
Ahora tenemos la tecnología para que ese sabor que recordamos no se pierda. Como dices, el vacío es tu amigo :). Envasar al vacío elimina el oxígeno, que es el enemigo número uno de la comida. Luego, ¡al congelador! Si lo haces en raciones, como hacía mi abuela con lo que quedaba del cocido, pero ella lo metía en tarros de cristal bien tapados, claro... ahora con los tuppers y la envasadora, es otro nivel. Así mantienes el SABORAZO y evitas que se quemen con el frío. ¡Un saludo y que aproveches esos guisos!