¡Hola FuegoYPasion! Joder, te entiendo, mi abuela también era la pera con los asados, un ojo clínico, pero ahora con tanto cacharro moderno y pa' no liarla, mejor ir sobre seguro, ¡qué ni que na'!
Mira, para que la pechuga te quede jugosa de narices y sin sustos, la temperatura interna tiene que ser 74 grados centígrados, ni uno más ni uno menos, ¿eh? Te lo digo yo, que me las he visto de todos los colores con esto de la parrilla.
Al principio tiraba de lo de siempre, cortar un poco pa' ver el color, pero siempre me pasaba o me quedaba corta, un desastre, ¡coño! Un día me compré un termómetro de esos digitales, y ¡hostia!, qué cambio. Lo metes en la parte más gorda, sin tocar hueso, esperas un segundo y ¡voilá! Te lo juro, es la mejor inversión para un parrillero que se precie. Así te aseguras que está perfecta, no te quemas la cabeza y la carne queda de lujo. ¡Ánimo con la brasa, tío!