la abuela siempre decía: "lo de la sartén de hierro, aceite, fuego y repetir". primero, lavar bien con agua caliente y jabón suave. secar a fondo. luego, untar una capa muy fina de aceite vegetal por toda la sartén, incluso por fuera. meter al horno boca abajo a 200 grados durante una hora. apagar el horno y dejar enfriar dentro. repetir esto un par de veces más. con el uso se pone mejor.