Mira, lo que tienes que hacer es limpiarla muy bien primero. Luego la secas en el fuego y le echas una capa súper fina de aceite, que cubra todo. La metes al horno, boca abajo, a unos 200 grados durante una hora. Cuando se enfríe, repite el proceso unas 3 o 4 veces. Esto crea la capa antiadherente. Y lo más importante es que, para limpiarla después de cocinar, nunca uses jabón. Solo agua caliente y un cepillo, si necesitas. Y secarla siempre bien para que no se oxide. Es un curro al principio pero luego te dura un montón, tronco.