Hola. Es un problema muy habitual en los termos de acero inoxidable, ya que los taninos presentes tanto en el café como en el té forman una película oscura que se adhiere a las paredes y que el jabón de fregar platos común no llega a descomponer.
Para eliminar estas manchas por completo sin necesidad de rascar ni estropear el acabado interno del acero, el truco más rápido y efectivo que puedes encontrar en cualquier supermercado es utilizar bicarbonato sódico combinado con agua hirviendo, o en su defecto una pastilla de detergente para lavavajillas.
El procedimiento es muy simple: añade dos cucharadas soperas de bicarbonato en el termo, vierte agua recién hervida hasta llenarlo casi por completo (con precaución porque generará una ligera efervescencia) y déjalo reposar completamente destapado durante unas dos o tres horas, o toda la noche si las manchas son muy antiguas. Es fundamental no cerrar la tapa mientras actúa para evitar que se acumule presión.
Si las manchas son especialmente rebeldes, introducir media pastilla de lavavajillas o una pastilla efervescente de limpiar dentaduras con agua caliente desincrustará los restos orgánicos casi al instante gracias al oxígeno activo. Al finalizar, solo necesitas vaciar el termo y enjuagarlo muy bien con abundante agua templada.