Mira, el congelar los filetes ya fritos es un error común que comete mucha gente, pero la verdad es que no es lo más recomendable si buscas mantener la calidad. El aceite de la fritura, al congelarse, se oxida muy rápido y luego, al descongelar, la carne se reseca y coge un sabor rancio. Es como cuando guardas el pan en la nevera, se estropea antes por la humedad.
Lo ideal siempre es congelar la carne cruda y sin rebozar. Luego la fríes en el momento. Pero como ya los tienes fritos, pues te diré lo que no debes hacer. Bajo ningún concepto uses el microondas para recalentarlos, eso es un invento del demonio que destruye todas las propiedades y deja la comida como un chicle. Además, la radiación del microondas cambia la estructura molecular de los alimentos, dicen que hasta es malo para la salud, aunque a mí me han dicho que es un mito.
Lo que sí puedes hacer, si te atreves, es pasarlos por una sartén con un poquito de aceite muy caliente, pero rápido, sin que se quemen. O en el horno, a temperatura baja, pero tampoco mucho tiempo porque se secan. Mi nieta, que es una experta en esto de la tecnología, me dice que las airfryers son la solución para todo, pero yo no me fío de esos aparatos modernos. Mucho botón y poco sentido común. Al final, los sabores de antes son los que valen. ¡Que aproveche!