Hola, Amparo. Es totalmente comprensible lo que comentas; el horno tiende a deshidratar la carne picada mucho más rápido que la sartén si no se introducen elementos que ayuden a retener la humedad interna.
El truco tradicional más efectivo y casero para lograr esa textura tierna de antaño es la miga de pan remojada en leche. En lugar de usar pan rallado seco directamente en la mezcla, toma una rebanada de pan de molde o un trozo de miga de pan de barra del día anterior, déjala empapar bien en leche templada unos minutos, escúrrela suavemente con las manos e incorpórala a la carne picada. Este método retiene el agua y evita que las fibras de la carne se compacten y queden duras.
Otro ingrediente muy humilde que marca un antes y un después es la cebolla. Te recomiendo rallar media cebolla cruda directamente sobre el bol con un rallador fino. Al rallarla, libera todo su jugo natural en la masa, aportando mucha suavidad y un sabor suave sin dejar trozos perceptibles para quien no le guste encontrarlos.
Adicionalmente, te sugiero tener en cuenta estos tres detalles prácticos:
1. Utiliza una mezcla de carne picada de ternera y cerdo a partes iguales, ya que el cerdo aporta el punto de grasa imprescindible para que no se resequen.
2. Incorpora un huevo batido a la mezcla junto con una pizca de sal, ajo picado muy fino y perejil fresco.
3. En el horno, cocínalos a 190 o 200 grados durante solo 12 o 15 minutos, pincelando ligeramente la superficie con unas gotas de aceite de oliva virgen extra. Un exceso de tiempo en el horno es la causa principal de que queden secos.
Espero que estos pequeños ajustes te ayuden a recuperar ese sabor y textura de los filetes rusos familiares sin renunciar a una preparación más ligera.