Hola, Clara. No te preocupes, es un imprevisto muy común y afortunadamente existen alternativas cotidianas que dan un excelente resultado sin necesidad de huevo.
La opción más equilibrada es la leche (tanto de vaca como cualquier bebida vegetal). Si pincelas la superficie con leche sola, conseguirás que la masa adquiera un tono dorado suave y homogéneo. Si buscas un color más vivo similar al que aporta la yema, puedes disolver en la leche una pizca diminuta de cúrcuma o de pimentón dulce, o incluso una pizca de azúcar si el relleno combina bien con un ligero matiz tostado.
Otra alternativa muy efectiva es utilizar aceite de oliva suave o mantequilla fundida. Al hornearse, la grasa ayuda a freír ligeramente la capa superficial de la masa, logrando un acabado muy crujiente y con un brillo agradable. Solo procura aplicar una capa fina para no saturar la masa.
Un pequeño detalle para cuando las vayas a preparar desde el congelador: puedes pintarlas justo antes de meterlas directamente al horno caliente (a unos 190 °C o 200 °C), sin necesidad de descongelarlas previamente, solo dándoles un par de minutos extra de cocción.