Hola Carmen. Es un placer ayudarte con este problema tan común al preparar churros caseros.
En la masa tradicional de churros sólo se utiliza harina, agua y sal. La clave de su estructura no depende de un aglutinante químico externo, sino del proceso de escaldado del almidón de la harina con agua hirviendo. Cuando los churros congelados se abren o se agrietan al freírlos, suele deberse a dos factores principales: la formación de cristales de hielo por exceso o falta de gelatinización, y la presencia de burbujas de aire atrapadas en la masa.
Si deseas añadir algún ingrediente que actúe como mejorador de textura y ligante para resistir mejor la congelación, te sugiero las siguientes opciones:
1. Almidón de maíz o maicena: Puedes sustituir entre un 10% y un 15% de la harina de trigo por maicena. El almidón de maíz ayuda a retener mejor la estructura y aporta un exterior más crujiente y sellado, evitando que la humedad interna rompa la corteza.
2. Una cucharadita de aceite de oliva suave o mantequilla en el agua hirviendo: Añadir una pequeña fracción grasa al agua antes de verterla sobre la harina mejora la elasticidad de la masa y reduce la rigidez que provoca fracturas al congelarse.
3. Huevo (para churros tipo lazo): Si tu receta lo permite, incorporar medio huevo batido una vez templada la masa escaldada aporta lecitina y proteínas que ligan de manera sobresaliente y evitan cualquier rotura.
Consejo extra de fritura: Fríelos siempre directamente congelados, sin descongelar previamente, en abundante aceite a 190-195 grados centígrados y en tandas pequeñas para que la temperatura del aceite no caiga bruscamente.
Espero que estos ajustes te sirvan para disfrutar de unos churros perfectos toda la semana.