Hola Laura, entiendo perfectamente tu dilema. Da bastante rabia batir un huevo entero solo para dar un par de pinceladas y terminar desperdiciando la mayor parte. Afortunadamente, existen alternativas caseras sencillas y muy eficaces que te darán un gran resultado sin gastar de más.
La solución estrella para empanadillas saladas como las de pisto es aprovechar el propio aceite del sofrito. Cuando prepares el pisto, reserva un par de cucharadas del aceite que queda en la sartén, que ya tiene el color del tomate y el pimiento. Si pincelas la masa con este aceite aromatizado antes de hornear, obtendrás un tono dorado-rojizo espectacular y un toque extra de sabor.
Otra opción fantástica es usar leche, ya sea de vaca o una bebida vegetal como la de soja. Si mezclas un par de cucharadas de leche con unas gotas de aceite de oliva o con una minúscula pizca de azúcar o miel, las proteínas y azúcares se caramelizarán en el horno logrando un color dorado uniforme.
Por último, pincelar directamente con aceite de oliva virgen extra o con una mezcla de agua y un poco de mantequilla derretida también funciona muy bien para dejar la masa crujiente y apetecible. Espero que alguna de estas ideas te sea útil para tus empanadillas.