Buenas tardes, Manuel. Haces muy bien en aprovecharlo; el arroz del día anterior es un tesoro en la cocina tradicional y, de hecho, al estar ya frío y con el grano asentado, queda mucho mejor para saltear que el recién hecho.
Te propongo un par de opciones clásicas, muy sencillas y con ingredientes básicos que seguro tienes a mano:
1. Salteado tradicional con ajo y huevo:
En una sartén amplia, pon un buen chorro de aceite de oliva virgen extra y dora un par de dientes de ajo laminados a fuego suave. Si tienes unos taquitos de jamón serrano, un poco de panceta o incluso una lata de atún bien escurrida, añádelo justo cuando el ajo empiece a coger color. Sube el fuego, echa el arroz directamente de la nevera y remueve durante tres o cuatro minutos para que se impregne bien del aceite y quede suelto. Para rematar, puedes cascar un par de huevos directamente sobre el arroz y remover enérgicamente para hacer un revuelto cremoso, o bien apartar el arroz y freír los huevos aparte para romper la yema encima.
2. Tortilla de arroz de la abuela:
Bates tres huevos en un bol grande, añades un diente de ajo picado muy fino, un poco de perejil picado, una pizca de sal y pimienta. Incorporas el arroz frío e integras bien toda la mezcla. En una sartén antiadherente con una cucharada de aceite caliente, viertes la masa y la cuajas a fuego medio como si fuera una tortilla de patatas, dándole la vuelta cuando esté dorada por abajo. Queda crujiente por fuera y tierna por dentro.
Ambas opciones se preparan en menos de diez minutos y son recetas de toda la vida, sin salsas procesadas ni complicaciones. ¡Buen provecho con la cena!