Hola, entiendo perfectamente la duda y la pena que da tener que plantearse tirar una conserva casera hecha con esfuerzo, pero en este caso la prioridad absoluta debe ser la seguridad alimentaria. La respuesta directa y contundente es que no debes consumir ese tarro bajo ninguna circunstancia ni intentar aprovecharlo cocinándolo. Lo más seguro es desecharlo por completo.
El abombamiento de la tapa indica que se ha producido acumulación de gas en el interior debido a la actividad microbiológica. Las setas son alimentos de baja acidez (tienen un pH superior a 4,6), lo que crea un entorno propicio para el desarrollo de microorganismos anaeróbicos, entre ellos la bacteria Clostridium botulinum si no se alcanzaron las temperaturas y presiones adecuadas durante el proceso. En las recetas tradicionales caseras suele utilizarse el baño maría convencional, pero el agua hirviendo a 100 grados no alcanza la temperatura necesaria (al menos 116-121 grados) para destruir las esporas de esta bacteria en alimentos no acidificados.
Aunque es cierto que la toxina botulínica es termolábil y se inactiva con ebullición prolongada, los organismos oficiales de seguridad alimentaria desaconsejan tajantemente cocinar conservas deterioradas para intentar salvarlas. Al manipular, abrir o calentar un bote contaminado existe un alto riesgo de inhalación de aerosoles, salpicaduras o contaminación cruzada de utensilios y superficies de la cocina. Además, podrían haberse desarrollado otras bacterias o toxinas resistentes al calor que tampoco resultan seguras.
Para desechar el tarro con total seguridad, te recomiendo no abrirlo ni olerlo. Introdúcelo entero en una bolsa de basura resistente, ciérrala bien y tíralo al contenedor general para evitar que animales u otras personas puedan tener contacto con el contenido. Para futuras elaboraciones de setas, es fundamental utilizar autoclaves u ollas a presión específicas para conservas, o bien recurrir a métodos con acidificación controlada como el escabeche o las conservas en vinagre.