Hola Alberto. Comprendo perfectamente tu preocupación por no desperdiciar comida, pero en este caso la recomendación de seguridad es rotunda: no debes consumirlos bajo ninguna circunstancia.
Cuando la tapa de un tarro de conserva se abomba o pierde el botón de seguridad al vacío, es señal de que se han acumulado gases en el interior. Esta presión se debe casi siempre a la actividad biológica de microorganismos (como bacterias o levaduras) que han proliferado por un fallo en el sellado hermético o en el proceso de pasteurización.
Aunque los encurtidos tienen un medio ácido que frena a muchos patógenos, un bote hinchado indica que el producto se ha desestabilizado y no es seguro. Probarlo, incluso en pequeñas cantidades, entraña riesgos de intoxicación alimentaria y problemas gastrointestinales graves.
Por protocolo de seguridad en la cocina, lo correcto es desechar el tarro directamente en la basura, sin probar el líquido ni los pepinillos. En cuestiones de conservas, ante la menor duda, la salud siempre es lo primero.