Hola Marta. Es un recuerdo muy bonito y entiendo perfectamente tu duda, ya que en repostería la proporción del molde influye mucho en la altura y la jugosidad final.
Para adaptar la receta de un molde redondo a otro, no debemos comparar únicamente los diámetros, sino la superficie del fondo de ambos recipientes. La fórmula para calcular el factor de conversión es dividir el nuevo diámetro entre el original y elevar el resultado al cuadrado. En tu caso, divides 24 entre 20, lo que da 1,2, y al elevar 1,2 al cuadrado obtienes 1,44.
Esto significa que debes multiplicar cada uno de los ingredientes de la receta de tu madre por 1,44 (o aumentar un 44% de cada cantidad). De este modo, la masa mantendrá exactamente la misma altura y esponjosidad que en el molde de 20 centímetros.
Un consejo práctico respecto a los huevos: si la receta original lleva 3 huevos, al multiplicar 3 por 1,44 obtendrás unos 4,3 huevos. Lo más sencillo es batir 5 huevos en un cuenco, pesarlos y retirar la pequeña parte sobrante, o bien usar 4 huevos grandes de tamaño L si no quieres complicarte.
Por último, mantén la temperatura del horno habitual, pero vigila el tiempo de horneado a partir del minuto 35 o 40. Al haber un poco más de masa, es posible que tarde entre 5 y 10 minutos adicionales en estar listo. Comprueba siempre el punto con un palillo en el centro antes de sacarlo.