Hola, Carlos. Es una excelente pregunta y un problema muy común en la cocina casera cuando se preparan elaboraciones a base de carne picada.
La regla estándar y más fiable en gastronomía es calcular entre el 1 % y el 1,5 % de sal respecto al peso total de la carne. Esto se traduce en una horquilla de entre 10 y 15 gramos de sal fina por cada kilo de carne picada.
Para conseguir un sazonado óptimo y bien equilibrado, la recomendación ideal suele ser de 12 gramos por kilo. Si no dispones de una báscula digital de precisión, 12 gramos equivalen aproximadamente a dos cucharaditas de café rasas o a una cucharada sopera rasa.
Conviene tener en cuenta un par de factores antes de sazonar. Si añades a la mezcla ingredientes con contenido de sodio, como queso rallado curado, jamón serrano o salsas concentradas, es aconsejable reducir la cantidad a 10 gramos por kilo. En cambio, si agregas pan remojado en leche sin sal y huevo, los 12 o 13 gramos funcionarán perfectamente.
Un recurso muy práctico para evitar probar la carne cruda consiste en tomar una porción diminuta de la masa ya mezclada, del tamaño de una avellana, y cocinarla durante treinta segundos en una sartén caliente o en el microondas. De esta forma podrás verificar el punto de sazón antes de formar todos los filetes rusos.