Hola, Olaya. Es un problema muy habitual en frigoríficos antiguos, ya que con el paso de los años el plástico interior pierde su capa protectora, se vuelve ligeramente poroso y absorbe con mucha facilidad los compuestos grasos y aromas fuertes de los embutidos y guisos.
Para eliminar ese olor impregnado de raíz, te aconsejo seguir estos pasos de manera metódica:
1. Desconexión y desmontaje: Desenchufa el aparato y retira todas las baldas, cajones y accesorios extraíbles. Lávalos fuera con agua tibia y jabón neutro para platos, asegurándote de que sequen totalmente al aire.
2. Limpieza neutralizadora: Prepara una mezcla de agua tibia con vinagre blanco de limpieza al cincuenta por ciento y añade dos cucharadas soperas de bicarbonato de sodio. Con una bayeta suave de microfibra, limpia a fondo todo el interior. El vinagre descompone la grasa rancia y neutraliza los olores alcalinos, mientras que el bicarbonato absorbe los ácidos.
3. Atención a las juntas y al desagüe: Es fundamental limpiar los pliegues de las gomas de las puertas con un cepillo de dientes suave impregnado en la misma solución. Asimismo, revisa el pequeño orificio de drenaje que hay en la pared trasera interior; si está obstruido, acumula agua estancada que genera ese mal olor continuo. Puedes desatascarlo con cuidado usando un bastoncillo o un alambre fino recubierto.
4. Trampa absorbente: Una vez limpio y seco, vuelve a enchufarlo y coloca en una balda intermedia un cuenco ancho con bicarbonato sódico seco, café molido o carbón activo. Déjalo actuar durante dos o tres días con la puerta cerrada para que termine de absorber los restos que puedan salir de los poros del plástico.
Siguiendo estos pasos deberías poder neutralizar el olor por completo y seguir disfrutando del electrodoméstico. Espero haberte ayudado.