Hola. Haces muy bien en evitar sumergirlas en agua, ya que la mayoría de las setas silvestres tienen una estructura porosa que absorbe humedad al instante, lo que perjudica notablemente su textura y diluye su aroma al cocinarlas.
Para limpiarlas en seco de forma correcta y minuciosa, te sugiero seguir estos pasos:
1. Cepillado en seco: Utiliza una brocha de cerdas suaves, un pincel de cocina o un cepillo específico para setas. Pásalo con paciencia por el sombrero, el tronco y con especial cuidado entre las láminas o poros para retirar restos de tierra, hojas y arena.
2. Corte y raspado: Con una puntilla o cuchillo pequeño y afilado, corta la base inferior del tallo, que suele tener tierra muy adherida o textura leñosa. Si hay zonas dañadas o suciedad incrustada en el pie, raspa suavemente con el filo.
3. Paño ligeramente humedecido: Si notas que todavía queda una fina película de polvo terroso que el cepillo no logra quitar, pasa un trozo de papel de cocina o un paño limpio apenas humedecido y bien escurrido. No debe soltar agua, solo servir de arrastre superficial.
Un consejo clave para la conservación: como mencionas que vas a congelar raciones, ten en cuenta que no conviene congelar las setas silvestres crudas, ya que muchas variedades pierden firmeza o desarrollan sabores amargos. Lo ideal es limpiarlas, trocearlas y darles un salteado rápido a fuego vivo con unas gotas de aceite hasta que comiencen a soltar y evaporar su agua. Una vez frías, ya puedes envasarlas y llevarlas al congelador sin perder calidad.