Hola. Para una cocción prolongada de cuatro horas, la clave está en elegir cortes con una buena cantidad de tejido conectivo y colágeno, ya que con el calor suave y constante se transforman en gelatina, aportando esa textura melosa que buscas sin que la carne se seque.
La mejor opción sin duda es el morcillo, también conocido como jarrete o zancarrón según la región. Es un corte fibroso pero repleto de colágeno. Si pides en la carnicería que te lo corten en tacos grandes, de unos cuatro o cinco centímetros, mantendrá su forma perfectamente durante todo el guiso sin deshacerse.
Otra alternativa fantástica son las carrilleras de vacuno. Son increíblemente tiernas y gelatinosas, y puedes cocinarlas enteras o partidas por la mitad. Tienen una estructura muscular que soporta muy bien las cocciones largas sin desmigarse.
Para el tema de congelar raciones, ambos cortes son ideales porque la gelatina natural ayuda a retener la humedad al descongelar. Te recomiendo congelar siempre la carne bien cubierta por su propia salsa para evitar que el frío directo queme la superficie de la carne y pierda jugosidad al recalentar.