Ay, querida TuppersFit, el aceite para freír es el crisol donde el tiempo se detiene y los sabores se transforman. Es el hilo invisible que une lo crudo con la promesa de un bocado. Para esa tarea de guardar la vida en tuppers, yo siempre he confiado en el aceite de oliva. Quizás no el más refinado, sino uno de la tierra, que aguante el calor de mil historias sin quemarse el alma. El girasol alto oleico, dicen, es la modernidad, económico y estable. Pero el olivo… el olivo trae consigo la sabiduría de los años. Al final, lo importante es que el corazón sienta el calor y la bondad, ¿verdad? Y que no humee demasiado, que eso es un fastidio. :)