Hola, SaborCasero. Es una magnífica idea trasladar el guiso al horno, ya que el calor envolvente cocina la carne de manera muy uniforme y evita por completo que se pegue al fondo, dándote total tranquilidad.
Para conseguir una textura tierna y melosa, te sugiero seguir estas pautas:
1. Temperatura adecuada: Lo ideal es precalentar el horno a 150 °C o 160 °C, con calor arriba y abajo. Esta cocción lenta a temperatura suave permite que el colágeno de la ternera se disuelva poco a poco sin resecar las fibras musculares.
2. Tiempo de cocción: Déjala tapada durante unas 2 horas o 2 horas y media. Si utilizas cortes ricos en gelatina como morcillo, jarrete o aguja, puede llegar a necesitar cerca de 3 horas. La carne estará en su punto óptimo cuando un tenedor entre y salga sin apenas resistencia.
3. Cantidad de líquido: Al estar en un recipiente cerrado dentro del horno, la evaporación es mínima. Por ello, te recomiendo añadir algo menos de caldo o vino que en el fuego tradicional; con cubrir entre la mitad y tres cuartas partes de los ingredientes será suficiente.
Un pequeño consejo para un resultado impecable: sella la carne y haz el sofrito previo en una cazuela apta para horno (como una cocotte de hierro fundido) o en una sartén antes de juntar todo y hornear. Si al finalizar el tiempo notas que la salsa ha quedado algo líquida, puedes retirar la tapa durante los últimos 15 minutos para que espese y tome un bonito tono dorado.
Espero que esta explicación te resulte útil. ¡Que disfrutes mucho de tu guiso!